miércoles, 1 de agosto de 2007

Lo mejor del cine “lento”, se fue rápido

Para muchos un maestro, un superdotado, una eminencia del cine a nivel mundial. Para otros un desconocido, un anónimo que hoy en día se encuentra en todos los medios de comunicación por el hecho de que se conoció su lamentable fallecimiento.

Con más películas que Steven Spielberg y casi nunca mal criticado, es curioso que Michelangelo Antonioni no sea un cineasta popular, más allá de los que son cinéfilos. Puede ser que con tanta farándula dándonos vuelta no seamos capaces de admirar espectáculo de calidad.

Lo cierto es que este maestro de la toma larga, del plano secuencia y de todas aquellas técnicas admiradas y al mismo tiempo odiadas por los fanáticos del cine gringo; dejó este mundo de películas de ficción para llegar con su talento al del más allá. Y no lo hizo solo, sino que con su más cercano colega Ingmar Bergman.

Antonioni se inició en el cine siendo ayudante para luego lanzarse por su carrera con más de 30 películas. Sin embargo, este tipo de cine no es del gusto de todos. Para muchos es difícil digerir una toma que puede durar más de 10 minutos en donde los protagonistas siguen en la misma acción. Pero para los entendidos esa es la gracia.

“Buena la película, pero lenta”

Esta es la típica frase que le escuchamos a la gente que no tiene familiaridad con este tipo de cine. Para ser sincero, yo tampoco soy muy fanático, pero no me disgusta. Sin embargo, lo cierto es que para la mayoría de las personas que no entienden de cine, o que se conforman con ver a un yankee agarrando un arma y matando a cuanto árabe se le cruce por delante, estas películas son fomes. Pero están en un error garrafal.

Lo que hay que cambiar ante un largometraje de este tipo no es la obra, sino nuestra actitud hacia ella. Es simple, debemos tener claro que tenemos que poner más atención en los detalles y no esperar que las cosas pasen rápido y predeterminadas por un final anunciado, además, al finalizar el filme, debemos ser capaces de sentarnos a pensar.

Ese fue el cine que nos quisieron entregar estos dos autores. Uno difícil de hacer y de ver. Del gusto de pocos, pero con mucho contenido. Algo que actualmente es muy difícil de pedir.



Obras Maestras: "Blow-up (Deseo de una mañana de verano)", "El Reportero", "El Grito".